167. ¿Cuándo va a acabar ?
IsabelMe apoyo de espaldas contra la madera fría de la puerta, respirando de manera entrecortada, con las manos presionadas contra el estómago. Siento que las paredes se me vienen encima.Casi de inmediato, el sonido de tres golpes firmes pero contenidos resuena justo detrás de mi cabeza, haciendo que la madera vibre contra mi espalda.—Isabel, abre la puerta —la voz de Dante llega filtrada por la estructura, ronca, cargada de una urgencia pesada—. Háblame, nena. Por favor, háblame. No te encierres así.—¡Vete, Dante! ¡Por favor, déjame sola! —le grito, apretando los ojos con fuerza para contener las primeras lágrimas que amenazan con desbordarse.—No te voy a dejar sola en esto, Isabel —insiste él, y escucho cómo apoya su propio cuerpo o su mano contra el otro lado de la puerta—. Te estoy diciendo la verdad. Te lo estoy contando todo porque no quiero secretos entre nosotros. Podría habértelo ocultado, pero decidí ser honesto contigo. Abre, joder. Hablemos de frente.Un arranque de r
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