164. Más que a mi vida
Dante
Una hora más tarde, el ambiente en el estudio del primer piso es completamente diferente. El olor a tabaco y café cargado satura el aire mientras Alexis y Tomás revisan una pila de documentos legales sobre mi escritorio de madera.
Samuel se ha quedado dormido en su habitación, agotado por el llanto, e Isabel descansa en la alcoba principal. He convocado a estos dos con urgencia por una sola razón: blindar el papeleo del niño antes de que el cuerpo de María sea sepultado.
—Necesito esto r