Un año y tres meses habían pasado desde aquella noche en que Adrián apareció en el Refugio Verde.El lugar ya no era el mismo. La expansión en Las Terrenas estaba terminada y funcionando a plena capacidad. El Refugio ahora tenía dos sedes y recibía más de doscientos voluntarios y turistas al año. Luna había sido nombrada directora general del proyecto y viajaba constantemente entre los dos lugares, pero siempre regresaba a Jarabacoa, su verdadero hogar.Valeria y Mateo volvieron a dormir juntos todas las noches. Ya no había distancia, ni desconfianza, ni secretos. Habían reconstruido su matrimonio desde cero, con una honestidad que nunca antes habían tenido. Era un amor más maduro, más fuerte, más real.Esa mañana de marzo, el Refugio estaba lleno de actividad. Se celebraba el primer aniversario de la nueva sede y toda la familia estaba reunida. Incluso Adrián había sido invitado, pero esta vez como invitado, no como amenaza.Luna estaba hermosa con un vestido blanco sencillo. Caminab
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