Valeria pasó toda la mañana encerrada en su oficina. No atendió a nadie. No contestó llamadas. Solo miraba por la ventana mientras su mente daba vueltas sin parar.
A las once y media, escuchó un auto acercarse por el camino principal. Cuando levantó la mirada, vio la camioneta de Mateo estacionarse frente al restaurante. Él bajó con una maleta pequeña en la mano.
Valeria sintió que el corazón se le aceleraba. Se levantó y salió al porche.
Mateo la vio y se detuvo a varios metros de distancia. N