SOFIAEl cambio no vino con aviso. Nunca lo hacía en este mundo. Un instante, la casa se mantenía intacta como siempre, y al siguiente, algo abrupto y violento rompió la fachada.Comenzó con un sonido. No era el estruendo explosivo de una película, sino un crujido agudo y extraño que resonó más allá de los muros reforzados. Estaba lo suficientemente cerca como para percibirlo como una amenaza, pero lo suficientemente lejos como para ser difícil de localizar. Me quedé paralizada, con el corazón latiéndome con fuerza, mientras el silencio sereno y controlado de la mansión era reemplazado por un movimiento urgente y repentino. Las voces en el pasillo eran bajas y rápidas; un pánico real, o quizás solo una urgencia real, se filtraba por las rendijas. Algo finalmente había traspasado el perímetro.Salí de mi habitación y, por primera vez, nadie me detuvo. Clara se había ido. Me dirigí hacia la escalera y vi a unos hombres corriendo por el pasillo de abajo, con palabras cortantes y frenétic
Leer más