SOFIA
Se hizo más fácil.
Ese era el problema. No fue una revelación repentina, ni un momento único en el que el mundo se inclinó y encajó a la perfección. Fue una erosión lenta y gradual de mi propia resistencia. Fue más silencioso de lo que esperaba; el tipo de cambio que no notas hasta que ya estás al otro lado, mirando hacia atrás a la persona que solías ser.
Me desperté antes de que llamaran a la puerta.
Eso nunca había sucedido antes. Durante semanas, me aferré al sueño como el único espac