(POV Kyler)Caminábamos por el claustro principal mientras el sol terminaba de ocultarse, tiñendo las piedras de un rojo sangre que me resultaba inquietante. Liam caminaba a mi derecha, con su habitual aire de suficiencia, ajustándose los puños de la camisa como si estuviera a punto de entrar en un tribunal. A mi izquierda, Noah saltaba casi de alegría, contagiado por las noticias que el Padre Rodrigo había esparcido por todo el instituto.—¡La Toscana, Kyler! —exclamó Noah, dándome una palmada en la espalda que me hizo tambalear—. Imagínate, el hijo pródigo regresa convertido en el guía espiritual del pueblo. Vino, buen queso y el respeto de todos. ¡Es el plan perfecto!—Noah tiene razón por una vez en su vida —añadió Liam con una sonrisa cínica—. Es una jugada maestra a nivel de reputación. Tu familia estará blindada socialmente. Es un movimiento lógico, limpio y, sobre todo, seguro. Te felicito, amigo. Has jugado bien tus cartas.—No he jugado nada, Liam —respondí, sintiendo que la
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