(POV Kyler)
La recepción era un hervidero de risas, copas de cristal chocando y música que me taladraba los oídos. No podía dejar de mirar la mesa de los Ricci. Allí estaba ella, Aria, fingiendo ser la esposa perfecta, cortando la carne de Gabriela con una delicadeza que me resultaba insoportable, mientras Bruno le susurraba algo al oído con una posesividad que me hacía querer arrancarme la estola y golpearlo.
Esperé. Cada minuto era una hora de agonía. Cuando vi que Aria se levantaba discretam