(POV Kyler)
El primer rayo de sol que se filtró por la ventana de mi habitación no trajo esperanza, sino una claridad despiadada. Me desperté con el corazón galopando, extendiendo la mano hacia el otro lado de la cama, buscando el calor de su piel, el rastro de la humedad de la lluvia, el aroma a vainilla y rebelión que Aria siempre dejaba a su paso.
Pero la sábana estaba fría. La cama estaba vacía.
Me incorporé de golpe, sintiendo un vacío en el estómago que no tenía nada que ver con el hambre