(POV Kyler)
Habían pasado quince días desde la boda de Liam y Maya, quince días en los que el techo de mi nueva parroquia parecía encogerse cada noche sobre mi cabeza. No podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos, veía los ojos de Adrián y Gabriela. Sentía el fantasma de la madera en mis yemas y el sabor de la traición en mi lengua.
Esa tarde, me invitaron a la nueva casa de Liam y Maya para una cena "tranquila". Allí estaban todos, como en los viejos tiempos, pero con más ojeras y más niños