El tiroteo dentro del almacén era ensordecedor. Valeria cubría el cuerpo de Lucas con el suyo, sintiendo cómo el niño temblaba debajo de ella. Los disparos rebotaban contra las paredes de metal, y el olor a pólvora llenaba el aire.— ¡Quédate abajo! — le gritó a Lucas.Diego, todavía atado a la silla, forcejeaba con todas sus fuerzas para liberarse. Uno de los hombres de Rafael cayó herido en el suelo, gritando de dolor. Isabella, con el rostro lleno de furia, disparaba mientras avanzaba.— ¡Suelta a mi hijo, Rafael! — gritó ella—. ¡Esto es entre tú y yo!Rafael se escondió detrás de unas cajas y respondió los disparos.— ¡Tú fuiste la que me metió en esto, Isabella! ¡Me prometiste que Diego pagaría todo!Valeria levantó la cabeza solo un segundo y vio cómo uno de los hombres de Isabella apuntaba directamente hacia donde estaba Diego. Sin pensarlo, se levantó y corrió hacia su esposo.— ¡Diego! — gritó.Se arrojó sobre él, cubriéndolo con su cuerpo justo cuando un disparo pasó muy cer
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