Valeria sintió que el aire se le escapaba de los pulmones al leer el mensaje por encima del hombro de Diego.
“Lucas ya tiene padre. Ahora te toca a ti pagar el resto, Montenegro. Mañana a las 8 de la noche en el Malecón. Ven solo… o la próxima bala no fallará en tu esposa.”
Diego apagó la pantalla inmediatamente y se giró hacia ella. Su rostro estaba serio, pero sus ojos reflejaban la misma determinación que ella había visto el día que se conocieron.
— No voy a ir solo — dijo Valeria antes de q