—Sarah, no quiero que vuelvas a salir de casa sola, ¿me estás escuchando, niña?—Sí, ya te escuché. Lo has repetido desde que llegué, así cualquiera entiende.—Mañana buscaremos un colegio, ni creas que pasarás de vaga —Sarah puso los ojos en blanco y continuó comiendo.—¿Qué hay con ustedes dos? —cuestionó la adolescente—. ¿Están peleados?Astrid detuvo su comer y miró a Liam. Este último también la miró y suspiró.—Que yo sepa, no.—Entonces ¿por qué duermes en el sillón? Y no me digas porque bebiste anoche, porque no lo hiciste.Liam volvió a suspirar.—Sarah, si vamos a empezar una nueva vida, lo haremos sin mentiras, y por ello debes saber la verdad.—¿Qué verdad?—¿Estás seguro? —cuestionó Astrid.—Sí —dijo Liam en un suspiro.—¡Por favor, me pueden decir de qué están hablando!—Hablo de que Astrid no es mi esposa de verdad.—¿Cómo que no es tu esposa de verdad?—Como escuchaste. Lo nuestro es un matrimonio por contrato. Solo nos casamos porque queríamos fregar a… el innombrable
Leer más