Después de pasar una noche entera y un mediodía en el hospital, Liam Brown llegó a su casa, subió hasta su habitación y apenas cerraba la puerta su madre ingresó. La mujer se veía nerviosa y angustiada.—¿Qué tienes? —preguntó el castaño.—¿Pudiste hablar con Astrid? ¿Te dijo si va a volver o no? —Liam suspiró y se sentó en la cama, empezó a sacar sus zapatos. Mientras tanto Ava se impacientaba por obtener respuestas.—¿Astrid está en el hospital? —Ava llevó su mano a la boca, mostrando asombro—. Anoche un… no sé cómo describir a esa clase de personas que manejan como animales, la arrolló.—¿Y ya saben quién fue? —Liam negó—. ¿Pero se murió? —preguntó Ava traqueando sus dedos.—Mamá, ¿cómo puedes preguntar eso?—Bueno, dices que la arrollaron, ¿no?—Sí, pero gracias a Dios Astrid está bien.—¿Se salvó? —Liam miró a su madre con enojo, al parecer no le agradaba que su esposa estuviera bien.—Sí, Astrid está bien, solo que…—¿Qué?—Perdió la memoria, bueno, al menos una parte.Ava sonri
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