—No quiero divorciarme —gritó la mujer y se aferró del hombre. Este tomó ambas manos de su esposa y la apartó de él.
—No te estoy preguntando si quieres divorciarte, te estoy diciendo que nos divorciaremos… porque yo… no te amo —dijo Robert sin tocarse el corazón. Estaba harto de fingir, de aparentar ante aquella dama y el mundo entero que sentía algo por ella. Ya no podía más, ya no tenía fuerzas para continuar con una absurda venganza. Si bien era cierto que aún cuando recordaba la forma brut