En la madrugada, Astrid salió de la habitación y bajó las escaleras. Llenó un vaso con agua y lo bebió. Luego se dirigió de vuelta a la habitación y, cuando estaba por subir las escaleras, tras la puerta principal se escuchó un sonido de llaves. Astrid se quedó a la espera de la persona que estaba por ingresar. Una vez que la puerta se abrió, sus ojos vieron a quien imaginó ya dormía en su cama.
—¿Qué haces despierta a esta hora? ¿No me digas que me estabas esperando? —cuestionó Robert al tiemp