Puse mis manos en el pecho de Mario dándole un pequeño empujón para poder así marcharme, pero él me cogió la mano pegando mi cuerpo a su cuerpo otra vez mirándome algo furioso. —- No puedes quitarme lo que es mío, si soy socio de tu padre, pero también soy el padre de esa niña, si no recapacitas un poco, buscaré a los mejores abogados para quitarte la custodia de mi hija, —- le dijo el amenazante.—- No lo consentiré, la traje al mundo sola, la crié yo sola, y ahora que tiene una familia que la ama apareces tú de la nada y la quieres apartar de todo lo que mi hija conoce y necesita ¿qué derecho tienes? Mario ninguno, así que desaparece de su vida, nunca te he necesitado y ahora menos, buenas noches — contesté consiguiendo poder entrar en mi casaYa dentro apoye mi espalda a la puerta, sintiendo como sin poder evitarlo acariciaban algunas lágrimas mis mejillas, Escuche el motor de su coche cuando lo puso en marcha, yéndose de allí bastante enfadado, —- Cariño ¿te sucede algo? os he
Leer más