—- Ven conmigo, te prometo no hacerte daño — me dijo cogiendo mi mano, haciendo que entrara en aquella habitación, parándose cuando estabamos en medio..Duncan se puso detrás de mí, me tapo los ojos con una cinta de seda, haciendo que me sentara en una de las camillas que vi.. De pronto sentí una pluma acariciando mis mejillas, mis brazos, mi cuello, mi espalda y el principio de mis pechos, sintiendo como me daba como escalofríos en todo mi cuerpo.—- ¿Que sientes?¿te gusta? —- me preguntó Duncan.—- Se siente muy bien y muy relajante —- respondí.sonriendo.Sin esperarlo y de pronto sentí algo frío. Un cubito de hielo, que me empezó a acariciarme por los mismos lugares que había pasado la pluma, pero esta vez también acarició mis labios, dejando Duncan el hielo por unos segundos en mi boca. Su perfume lo sentí muy cerca de mi nariz, notando como su lengua lamía mis labios, —- Mantén el hielo en tus labios, no abras la boca — me dijo.Duncan siguió lamiendo mis labios, mientras mi cue
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