6/ buscando mi perdon

Puse mis manos en el pecho de Mario dándole un pequeño empujón para poder así marcharme, pero él me cogió la mano pegando mi cuerpo a su cuerpo otra vez mirándome algo furioso. 

—- No puedes quitarme lo que es mío, si soy socio de tu padre, pero también soy el padre de esa niña, si no recapacitas un poco, buscaré a los mejores abogados para quitarte la custodia de mi hija, —- le dijo el amenazante.

—- No lo consentiré, la traje al mundo sola, la crié yo sola, y ahora que tiene una familia que la ama  apareces tú de la nada y la quieres apartar de todo lo que mi hija conoce y necesita ¿qué derecho tienes? Mario ninguno, así que desaparece de su vida, nunca te he necesitado y ahora menos, buenas noches — contesté consiguiendo poder entrar en mi casa

Ya dentro apoye mi espalda a la puerta, sintiendo como sin poder evitarlo acariciaban algunas lágrimas mis mejillas, Escuche el motor de su coche cuando lo puso en marcha, yéndose de allí bastante enfadado, 

—- Cariño ¿te sucede algo? os he escuchado discutir a ti y a Mario —- me dijo mi padre cuando me lo cruce en el pasillo.

—- No pasa nada papá, no te preocupes, solo son cosas del trabajo que Mario y yo no estamos de acuerdo, me voy a la cama, buenas noches —- le dije mientras le daba un beso.

Me iba a ir a mi dormitorio, pero antes pase por el de mi hija, viendo que estaba completamente dormida, me senté un momento a un lado de su cama, acariciando su pelo y sonriendo al ver lo inocente que parecía. Empecé a acordarme de la noche que Mario me llevó a su casa con la excusa de darme un regalo que tenia para mi, Entramos en su casa, entre besos, caricias, risas y algún que otro te amo hasta que me di cuenta de que estabamos en su dormitorio. !!Si ¡¡ esa noche  le regalé mi virginidad, pero él me regaló a una preciosa niña, aunque hasta ahora él no lo supo. !! Si, Mario es su padre ¡¡ pero nunca dejaré que la aparte de mi lado, aunque esa noche fue una de las mejores de mi vida, me entregue a él, pensando que sería la única mujer que habría en su vida, pero no fue así.

Al día siguiente mi madre me despertó temprano pues mi padre no se encontraba bien y tenía que ser yo la que fuera a la empresa para darle a el despues el informe, Me levante, me duche, me vesti y baje a la cocina para poder tomar una taza de café antes de irme. 

—-- Buenos días Janine, ¿te vas tan temprano? — preguntó mi nana.

—- Si nana, mi padre está malo hoy y me toca hacer de CEO, acuérdate de que mi hija hoy tiene consulta del médico, díselo a mi madre por favor — le dije mientras le daba sorbos rápidos a mi taza de café.

Cuando llegué a la empresa y entré en el despacho, me di cuenta de que Mario ya estaba en su despacho, pero no quise decirle nada. Me senté en el sillón viendo varios documentos que había encima de la mesa sin poner atención a quien entraba.

—-- Buenos días preciosa, anoche te eche de menos en mi cama —- me susurro Mario al oído

—- Oh, que lastima, el nene ha dormido solo — le dije con sarcasmo.

Mario doblo mi silla, me cogió de la cintura con sus manos, sentandome encima de la mesa con mis piernas abiertas, poniendose él en el centro. 

—- ¿Quieres saber quien mas te echo de menos anoche? y aún está llorando por ti — me dijo cogiendo mi mano poniéndola encima de la tela de sus pantalones, haciendo que sintiera su virilidad.

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