Enseguida aparté mi mano de su pantalón, pero no podía bajarme de la mesa, puesto que Mario seguía entre mis piernas.
—- Por favor, ¿puedes apartarte? no creo que sea una bonita visión, si le diera por entrar a alguien a mi despacho —- le comente.
—- Esta bien –me dijo abriendo sus brazos– pero en media hora te quiero ver entrar en el mio, hay no nos molestaran —- me comentó cogiendo mi cintura con sus manos para bajarme de la mesa.
—- Tengo trabajo Mario, ahora si no te importa, me gustaría qu