4/ LA CENA

Nada más entrar en aquel cuarto de baño, le di un fuerte puñetazo a la encimera del lavabo sintiendo bastante dolor en mi mano, abri el grifo para refrescarme la cara, dándome cuenta de que me había hecho un corte profundo en mi mano. Lavando la herida escucho como abrian la puerta viendo por el espejo entrar a Mario con la cara desencajada mientras se acercaba a donde yo me encontraba, fijándose en el corte de mi mano, cogiendo el su pañuelo para taparla.

— ¿Se puede saber que te has hecho? — me pregunto mientras rodeaba mi herida con aquella tela...

— Mario por favor, vete con esa mujer y déjame en paz a mi —- le grite.

— No voy a dejarte princesa, no se de donde ha aparecido te juro que no me esperaba verla aquí — me dijo.

— Me da igual, por favor llévame a la oficina necesito hablar con mi padre, no pienso trabajar contigo y menos si esa zorra te está persiguiendo y ojala nunca hubieras vuelto a aparecer en mi vida — le respondí mientras me acercaba a la puerta, 

Mario me cogió del brazo empotrando mi cuerpo entre la puerta y su cuerpo, sus manos las puso en mis mejillas apretando sus labios a mis labios hasta que nos faltó el aliento, separándose entonces de mí, pero sin apartar su mirada.

— Sé que aún me amas, tus labios y tu cuerpo me lo acaban de decir, por favor Janine dame otra oportunidad, te juro que no hay otra mujer para mi te necesito cariño — me respondió.

Pero me quedé mirándolo sin sentir como la sangre me estaba cayendo por mi brazo, ya que el beso que acababa de darme me dejo inmovil, hasta que reaccione dando con mi rodilla en sus coronas reales, viendo como se echaba al suelo por el dolor.

—- No vuelvas a intentarlo o te juro que la próxima vez te quedarás sin tus preciados _____ preferí callar marchandome de aquel cuarto de baño.

— !! HIJA DE PUTA ¡¡ —- lo escuche decir cuando salí, riéndome mientras me acercaba al camarero para decirle que me llamara a un taxi.

Ya en el mismo taxi, no le di al conductor la dirección de la empresa si no que me decidí a volver a casa y desde allí llamar a mi padre por teléfono, pero cual fue mi sorpresa que cuando baje del taxi y entre en mi casa me fije que en jardín ya estaba mi padre jugando con mi hija, viendo como los dos estaban disfrutando y jugando.

— ¿Cariño, qué te ha pasado? estas sangrando, anda ven al cuarto de baño para que te cure — me dijo mi madre cuando me vio entrar en mi casa, haciendo que la acompañara hacia el cuarto de baño. 

—- Mama no es nada, solo es un corte — le dije.

— Janine quiero que ahora mismo me digas como te lo has hecho y ¿porque tienes todo el vestido manchado de café?¿te has peleado con alguien? — me pregunto mi madre.

—- Mamá ha sido solo un arrebato que me ha dado, por favor no le digas nada a papá, me voy a mi dormitorio para cambiarme de ropa, pero promete que no le dirás nada — le suplique.

—- Está bien como quieras, pero me lo tienes que contar cuando nos quedemos solas, ¿vale? — me replicó.

—- Si de acuerdo, ahora me voy al dormitorio, te quiero — le dije dándole un beso en su mejilla.

Una vez que entre en el dormitorio, cerre la puerta tumbandome como iba encima de la cama mirando fijamente al techo, ya no sabia que pensar, Mario me había encontrado y aunque preguntó varias veces quién era el padre de mi pequeña no consiguió que se lo dijera y confiaba en que mi padre no le contara nada sobre mi pequeña, aunque la única que sabía la verdad de quien me dejo embarazada era mi amiga. 

Me levanté de la cama y entré en el cuarto de baño para ducharme ya que estaba sucia y olía a café así que pensé que lo mejor sería una buena ducha y olvidar lo que había sucedido ese día. Después de la ducha y ya otra vez en mi dormitorio escogí unos pantalones cortos y un top ya que hacía bastante calor aunque en mi casa siempre tenía puesto el aire acondicionado, el calor había veces que era insoportable y sobre todo si estaba en el jardín. Me marché del dormitorio una vez que ya estaba vestida hacia la cocina para tomarme un vaso de zumo fresquito escuchando en el salon hablar a mi padre por teléfono con Mario.

— Si Mario estaria bien que vinieras esta noche a cenar, siento lo que ha pasado, no, no , a mi hija aun no la visto pero no te preocupes que seguro que se le habra pasado el enfado contigo—- escuche decir a mi padre.

—- Mami que bien ya estas en casa, ven a la cocina la abuela ha hecho algo muy rico, —- me dijo mi hija.

Entre en la cocina cogida por la mano de mi hija mirandome mi madre mientras sonreía.

— Esta noche tenemos un invitado para cenar, tu padre ha invitado a su socio el CEO, creo que se llama Mario ¿No Janine? — me pregunto sonriendo.

—- Sí mamá, así se llama ese capullo — le dije muy seria.

—- Janine la boca que está mi nieta aquí, no se porque pero diría que él ha tenido que ver algo con lo que te ha pasado hoy — me comentó mi madre.

—- Dejemoslo ya por favor, ¿a qué viene esa invitación? solo porque sea un socio de papá no tiene porque venir a casa, creo yo —- comente muy furiosa

— Hija por favor, espero que esta noche te comportes, ese hombre después de su divorcio lo ha pasado muy mal según me ha contando tu padre y Mario ha luchado hasta convertirse en lo que es ahora, no ha tenido ayuda de nadie por eso tu padre lo ha invitado para que se sienta como de la familia — me comentó.

—- Hola hija, acabo de hablar con Mario, mañana por la tarde os vais de viaje los dos, hay una conferencia que me interesa que esté presente nuestra empresa, yo tengo mañana unas visitas muy importantes en mi despacho y no puedo partirme en dos, prepara tu equipaje ahora Janine ya que por la mañana tendrás que ir a la oficina y prepararlo todo con Mario — me dijo mi padre, marchandome de la cocina furiosa.

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