El desayuno fue extrañamente tranquilo.Después de todo lo ocurrido durante los últimos días, aquella calma se sentía casi irreal. La mesa del comedor estaba llena de comida caliente, frutas recién cortadas, café, jugo natural y una cantidad absurda de comida que la señora Ortega había preparado desde temprano. Waffles, huevos revueltos, tocino crujiente, tostadas, queso fresco, frutas y hasta pequeños recipientes con miel y mermeladas caseras decoraban la enorme mesa de madera.Y honestamente…Era la primera vez desde el hospital que sentía hambre de verdad.Leo estaba sentado a mi lado moviendo las piernas debajo de la silla mientras hablaba emocionado sobre su próxima práctica de natación. Joanna intentaba que terminara de desayunar correctamente mientras él solo quería terminar rápido para salir corriendo hacia la alberca.Raúl, por otro lado, parecía completamente cómodo en el rancho. Estaba sentado frente a nosotros tomando café como si llevara años desayunando allí. Llevaba una
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