Desperté lentamente sintiendo algo cálido rodeándome el cuerpo.
Durante unos segundos permanecí quieta, todavía medio dormida, disfrutando aquella sensación de seguridad que pocas veces había tenido en mi vida. La habitación seguía en penumbra y apenas entraba la luz grisácea del amanecer por las cortinas.
Entonces sentí la respiración de Julián sobre mi cabello.
Abrí los ojos despacio.
Estaba abrazándome por la espalda, completamente despierto, con uno de sus brazos rodeando mi cintura y la ot