Raúl se acercó lentamente hasta quedar a mi lado mientras observábamos a Valentina dormir sobre aquella cama de hospital.
—Ella va a sobrevivir.
No respondí enseguida.
Seguía mirando su rostro pálido, el pequeño moretón comenzando a marcarse cerca de la mejilla y la forma en que respiraba lentamente bajo las sábanas blancas.
—Eso no es suficiente.
Mi voz salió más ronca de lo normal.
Más cansada.
Raúl guardó silencio unos segundos antes de meter ambas manos en los bolsillos del pantalón.
—¿Qué q