10° La deuda.

El taxi no me llevó a mi casa, sino que me llevó directamente a la casa de Raúl.

Cuando el hombre abrió la puerta, me dio un fuerte y cálido abrazo, lo que me hizo sentir tranquila, Era la única persona en la que yo había confiado durante todos esos años, desde el momento en el que me había rescatado esa oscura y larga noche.

— Dime qué fue lo que encontraste — le pregunté de inmediato, mientras entraba a la sala y dejaba mi bolso.

— No hay mucha información — dijo — . Tú eres la experta en
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