Valentino llevó a Lara entre sus brazos, la llegó a la camilla de la habitación, sin decir una palabra.Su rostro estaba endurecido, su mirada fría, y cada paso que daba parecía cargado de una tensión contenida que podía estallar en cualquier momento.Lara, por su parte, fingía estar inconsciente en la camilla, aunque en su interior hervía de rabia.La doctora los recibió con evidente molestia. Su mirada se posó en Lara con desconfianza, como si ya supiera lo que estaba ocurriendo. Sin perder tiempo, tomó una pequeña aguja y se acercó a ella.Valentino observó en silencio.La doctora, sin previo aviso, pinchó el dedo del pie de Lara.—¡Ahhh! —gritó Lara, retirando el pie de inmediato.El gesto fue tan natural, tan reflejo, que dejó al descubierto la verdad.La doctora suspiró con fastidio.—Lo siento, señor Black —dijo con tono profesional—, pero no tenemos tiempo para desmayos fingidos.La doctora salió dejándolos solos.Valentino asintió lentamente, y cuando volvió la mirada hacia L
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