—¡No me casaré con Carlo! —la voz de Marisol resonó con firmeza en toda la sala—. No soy una muñeca a la que le escogen marido. Si Valentino Black no se casa conmigo, no me casaré con nadie.
El silencio cayó como una losa.
Su padre la miró, desconcertado, con una mezcla de preocupación y cansancio.
—Pero… hija…
—¡Papito!
La pequeña Lilith salió corriendo de pronto, rompiendo la tensión, y se lanzó hacia la entrada con una emoción que nadie entendió de inmediato.
Todos voltearon. Y entonces lo vi