La doctora Leighton revisó a Elena el martes.Tres meses y una semana. Peso correcto. Altura correcta. El desarrollo neurológico dentro de lo esperado para la edad: seguía objetos con los ojos, respondía a voces con movimiento de cabeza, había empezado esa semana a hacer el sonido que la doctora llamó protoconversación y que Adriano llamaba, con precisión técnica involuntaria, señal de apertura.—¿Viaje internacional planificado? —preguntó la doctora como parte del protocolo.—Bogotá. Primera semana de febrero.La doctora revisó el calendario en el expediente.—Elena tendría cuatro meses y una semana. —Una pausa—. Médicamente aceptable. El sistema inmune a los cuatro meses ya tiene las inmunizaciones básicas y una respuesta más robusta que en los primeros meses. —Anotó—. Necesitará documentación médica actualizada, referencia pediátrica en Bogotá por si acaso, y confirmación de que el alojamiento tiene temperatura regulable.—Ya tengo lo del alojamiento. —Renata sacó el cuaderno del b
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