Valentina Ríos contestó el teléfono a la segunda llamada.Era jueves por la tarde en Vancouver, que era viernes por la mañana en Cartagena, y Valentina había estado en un proyecto de diagnóstico en el centro histórico cuando llamó Renata.Lo supo porque el ruido de fondo era el ruido específico de una calle colonial a las diez de la mañana: tráfico moderado, voces distantes, el tipo de ambiente sonoro que Renata reconocía de cuatro años de trabajo en el mismo lugar.—Renata Alcántara —dijo Valentina. No como pregunta. Como reconocimiento—. Hace tiempo.—Cuatro años. —Renata fue directa—. Estoy en Vancouver con un estudio de conservación patrimonial. Necesito un segundo arquitecto.Silencio de cuatro segundos.—¿Qué tipo de proyectos?—Edificios del siglo XIX y principios del XX en Vancouver y la Columbia Británica. Dos en Bogotá con el Grupo Salcedo. Uno en La Candelaria, dos en La Macarena. —Una pausa—. Arenisca, ladrillo histórico, tapia pisada, cal colonial.—¿Tapia pisada?—El más
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