El segundo edificio de La Macarena era diferente.
Mismo período, 1918. Mismo barrio. Pero la historia de las intervenciones era distinta y eso cambiaba todo.
Mientras el primero había recibido capas acumuladas de materiales incorrectos, el segundo había sido simplemente ignorado. No había impermeabilizantes sobre impermeabilizantes. No había acrílico de 2001. Solo el paso del tiempo y la lluvia y la falta de atención sistemática durante décadas.
Lo cual, técnicamente, era una mejor noticia.
—El