Capítulo 138. Presentimiento
El pitido rítmico y monótono del monitor cardíaco en la habitación de la clínica se le clavaba a Amara en las sienes como un taladro. En la cama, Elena descansaba por fin. Su rostro, aún extrañamente pálido debido a los estragos de la intoxicación que casi le cuesta la vida horas antes, parecía de cera bajo la luz fluorescente. El peligro médico inmediato había pasado, los doctores ya habían estabilizado su cuadro, pero la calma que debía reinar en el pecho de Amara simplemente no existía.Había algo mal. Algo terriblemente mal.No era una sospecha racional; era una marea negra que le subía por la garganta, asfixiándola. Se llevó una mano al centro del pecho, justo sobre el esternón, sintiendo una opresión física tan real que le costaba respirar. Su propia piel se sentía fría, erizada por un escalofrío que no tenía nada que ver con el aire acondicionado de la clínica.Sin pensarlo más, con los dedos temblorosos y entumecidos, sacó el teléfono móvil del bolsillo del abrigo. Buscó el co
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