Capítulo 131. Rastro de una impostora
El despacho de Amara estaba sumido en una penumbra artificial. Aslan encendió las luces; sus dedos tamborileaban sobre el escritorio.
"Vínculos de Confianza". El nombre de la agencia, grabado en el sobre, le producía una náusea amarga que le subía por la garganta. ¿Confianza? La palabra le sabía a ceniza. En su mundo, la confianza era una moneda de cambio que solía pagarse con traición.
Finalmente, sacó el currículum. La fotografía de Livia Montalvo le devolvía una mirada serena, casi angeli