(Eduardo)Desperté antes de abrir los ojos, porque el dolor llegó primero, extendiéndose sin prisa pero sin pausa, ocupando cada espacio del cuerpo como un recordatorio constante de la noche anterior, y durante unos segundos me quedé completamente inmóvil, intentando ubicarme sin moverme demasiado, como si eso pudiera hacer que todo fuera menos real o doloroso.No funcionó.Nada de eso desaparecía.El silencio no era el de mi casa, el aire no se sentía igual, y cuando finalmente abrí los ojos y reconocí el espacio en el que estaba, lo recordé todo sin necesidad de reconstruirlo.El hospital, Clara, la copa, el momento exacto en que entendí, mi padre, el palo, los golpes… y luego Sandra.Apreté la mandíbula apenas mientras me incorporaba con cuidado, sintiendo cómo el cuerpo respondía con lentitud, como si cada movimiento necesitara atravesar primero el peso de lo que había pasado, pero no fue el dolor físico lo que me hizo detenerme a medio camino, fue lo otro, lo que seguía ahí inclu
Leer más