(Clara)
La noche avanzaba con una perfección casi irritante, como si cada detalle hubiera sido medido con precisión quirúrgica para evitar cualquier error. La música seguía en el punto exacto, lo suficientemente alta para llenar los silencios pero lo bastante discreta para no interrumpir las conversaciones; las risas aparecían en los momentos correctos, los brindis se sucedían con naturalidad ensayada y las cámaras continuaban capturando todo como si aquello fuera una escena diseñada más para