(Eduardo)
El beso se rompió despacio, como si ninguno de los dos quisiera ser el primero en ponerle un final, y cuando finalmente me separé lo suficiente para mirarla, Sandra evitó mi mirada por un segundo, apenas el tiempo necesario para que notara el leve color en sus mejillas. No fue algo exagerado, ni siquiera evidente para cualquiera, pero yo lo vi, y por alguna razón me hizo quedarme observándola más de lo necesario.
Era extraño, porque no encajaba con ella, y aun así le quedaba bien, y n