(Adrián)La pregunta de la doctora quedó suspendida en el aire como si el tiempo se hubiera detenido justo ahí, en ese punto donde todo podía cambiar, y por primera vez en mucho tiempo no pensé en la empresa, ni en las pérdidas, ni en nada que tuviera que demostrar, porque lo único que importaba estaba frente a mí: Clara, con la mano entrelazada en la mía y los ojos brillando de una forma que no había visto en días.Ella me miró como si buscara una señal, como si quisiera asegurarse de que estábamos en el mismo lugar, en el mismo momento, sintiendo lo mismo, y yo asentí apenas, sin necesidad de palabras, dejando que esa pequeña confirmación lo dijera todo.—Quiero saberlo todo —respondí al fin, con una sonrisa que no intenté ocultar.Clara apretó mi mano, y ese gesto, tan simple, fue suficiente para que todo lo demás quedara en segundo plano.La doctora asintió con una sonrisa tranquila y volvió a concentrarse en la pantalla, moviendo el aparato con precisión, buscando el ángulo perfe
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