(Adrián)
El hospital no se sentía igual cuando sabías que alguien que amabas estaba luchando al otro lado de una puerta cerrada, porque el tiempo dejaba de ser algo medible y se convertía en algo pesado, algo que se arrastraba sin avanzar realmente, acumulándose en cada segundo que pasaba sin respuestas claras.
No me había movido de ese lugar desde que la habían llevado, y aunque el mundo a mi alrededor seguía funcionando, con personas caminando, voces cruzándose y puertas abriéndose y cerrándo