C40. Sin miedo al mañana.
Florella Francesca FerrariEl yate, un palacio de marfil flotando sobre el azul profundo, se alejaba de la costa de Amalfi con una elegancia que me robaba el aliento. Desde la cubierta, miré hacia atrás y vi cómo nuestra villa se convertía en un juguete de piedra en lo alto del acantilado. Durante esos meses, esa casa había sido mi mundo entero; ahora, bajo la mirada cálida de Giovanni, sentía que el mundo se ensanchaba hasta el infinito.Me toqué el vientre, sintiendo la firmeza de mis meses de embarazo. Ya no era un bulto que ocultaba por miedo al castigo; era una vida que latía con fuerza, ajena a las profecías de mi madre. Giovanni se acercó por detrás y envolvió mi cintura con sus brazos, apoyando su barbilla en mi hombro. El viento marino nos despeinaba, pero por primera vez, no sentía que el aire trajera susurros de advertencia.—¿En qué piensas? —preguntó él, su voz vibrando contra mi espalda.—En que tenías razón —susurré, girándome en sus brazos para mirarlo—. La libertad n
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