Fabiano ya se sentía mucho mejor.El dolor había disminuido considerablemente y, aunque aún llevaba el cabestrillo, su postura volvía a ser la de siempre: confiada, relajada, casi arrogante. Aun así, Victoria no se separaba de él ni un segundo, caminando a su lado como si su sola presencia fuera necesaria para mantenerlo en pie.Ambos estaban en la consulta médica, por fin le retirarían la venda del hombro.El doctor terminó de revisar con cuidado, moviendo ligeramente el brazo de Fabiano mientras él fruncía apenas el ceño, más por costumbre que por dolor real.—Bueno… el hombro ya está bien —dijo finalmente—. Las costillas sanaron rápido, tienes que agradecer que eres un hombre joven y fuerte. El único consejo es que no hagas fuerza, sobre todo con ese hombro. Déjalo sanar bien, estaba dislocado… por lo menos dos semanas sin ejercicios.Fabiano suspiró, resignado.—Está bien, doctor… gracias.Victoria sonrió, claramente aliviada, y sin pensarlo tomó su mano con suavidad, entrelazando
Leer más