Fabiano ya se sentía mucho mejor.
El dolor había disminuido considerablemente y, aunque aún llevaba el cabestrillo, su postura volvía a ser la de siempre: confiada, relajada, casi arrogante. Aun así, Victoria no se separaba de él ni un segundo, caminando a su lado como si su sola presencia fuera necesaria para mantenerlo en pie.
Ambos estaban en la consulta médica, por fin le retirarían la venda del hombro.
El doctor terminó de revisar con cuidado, moviendo ligeramente el brazo de Fabiano mient