—Trina, vamos…—Marcus, falta mucho aún, ¿para qué comprar cuna, coche y todo eso desde ahora?—Porque quiero estar preparado, vamos, anda, no seas mala, vamos, acompañame.Marcus sonreía como un niño, tirando suavemente de su mano de tienda en tienda, su entusiasmo era contagioso, sus ojos brillaban con ilusión, y poco a poco Katrina se fue dejando llevar por esa energía, comenzó a mirar con más atención, a tocar las telas, a elegir pequeños buzos, ropita diminuta, mamaderas, mantitas, todo lo necesario, imaginando sin querer ese futuro que crecía dentro de ella, Marcus corría de un lado a otro como si no pudiera quedarse quieto, tomando cosas, comparando, sonriendo, completamente entregado a la idea.De pronto se detuvo frente a un pequeño vestidito de princesa, lo sostuvo con cuidado, sus ojos brillaban y una sonrisa no se le podía borrar del rostro.—¿Y si es una niñita? Podríamos llevar este.Katrina sonrió, mirándolo con ternura.—Pero, amor… ¿y si es un niño?Marcus alzó una ce
Leer más