Mi mariposa... no por favor
Fabiano llegó a la habitación de los hermanos Montalvo, al abrir, los dos lo miraron, tenía manchas de sangre.—¿Todo bien?—Oh, sí, hubo una urgencia y tuve que ayudar, nada nuevo, el señor Rafael pide que lo ayude, dice que no sabe dónde tiene la cabeza, necesita de su ayuda.—Gabriel, ve, no sé por qué lo mandaste a él, sabes que no se maneja bien en esto.—Voy, dígame dónde.—Sígame, señor.Fabiano caminó silbando una melodía, Gabriel sonrió.—Esa canción es muy buena, aunque siempre la cantan los que están a pasos de hacer un tiroteo.—Sí, es una lástima, tú no sabes cuándo te encontrarás con un sicópata, a veces parecen gente normal.Dijo Fabiano con una sonrisa y Gabriel asintió.—Así es, están en todos lados.—Exacto, a veces son abogados, CEOs, pasteleros, incluso…Fabiano abrió la puerta y lo dejó entrar.—Enfermeros, hermanos de una mujer que dejaron en coma.Fabiano se sacó la mascarilla y el gorro, sus ojos estaban llenos de oscuridad, de espaldas a él estaba Gerald, con
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