A unos metros, entre los árboles, alguien los observaba.No se movía. Apenas respiraba. Pero sus ojos no se apartaban de esa ventana.Ver como Julián y Aurora, se elegían sin miedo… le resultaba insoportable.—Maldita sea… —murmuró en voz baja, como si escupiera cada sílaba.Sus manos se cerraron con fuerza. No era solo rabia. Era algo más profundo, más oscuro. Una necesidad torcida de recuperar algo que, en su mente, nunca debió perder.Como si aquello le perteneciera.Un sonido leve, casi imperceptible, rompió su concentración.Giró el rostro de inmediato.—No eres tan discreto como crees.La voz femenina llegó firme, sin titubeos, obligándolo a enfrentarse a una presencia inesperada.Ella estaba a unos pasos de distancia, observándolo con atención, intentando descifrar quién era y qué hacía ahí, oculto como si tuviera algo que esconder.—¿Quién eres? —preguntó, sin rodeos—. ¿Y qué haces aquí?Él la miró de arriba abajo, evaluándola, como si su presencia fuera una molestia menor.—No
Leer más