El pasillo del hospital se le hizo interminable.Aurora caminaba rápido, pero no era solo prisa… era desesperación. Cada paso llevaba un miedo distinto: miedo a verlo herido, a verlo roto… o peor, a no reconocer en sus ojos al hombre que amaba.Valentina iba a su lado, con las manos entrelazadas frente a su pecho, conteniendo la angustia como podía. No dejaba de mirar hacia la puerta al fondo, como si en cualquier momento todo pudiera empeorar. Alejandro avanzaba junto a ellas, más callado, pero con el rostro endurecido, cargando una rabia silenciosa que lo mantenía firme.—Es aquí… —murmuró Valentina, con la voz quebrada, señalando la puerta.Aurora no esperó. Empujó con fuerza.Y el mundo se le detuvo.Julián estaba ahí.En la camilla, con las manos esposadas a la baranda como si fuera un criminal. La camisa desordenada, el rostro cansado… pero sus ojos, apenas la vieron, se llenaron de algo que la golpeó directo al alma.—Aurora…No pudo más.El llanto le salió sin permiso mientras
Leer más