Ambos se detuvieron cuando llegaron al auto.
—No volverás a ese canal —sentencio—. Y no quiero que pienses que es control —añadió él, suavizando la mirada y acariciando su mejilla—. Es protección. Eres mi prioridad absoluta. Si en algún momento decides que quieres seguir en este mundo, yo mismo me encargaré de que tengas tu propio espacio, bajo tus reglas y con gente que te respete.
Aurora suspiró, sintiendo cómo la tensión abandonaba su cuerpo.
—No hace falta. De verdad. Igual iba a renunciar h