122. El rincón que quedó vacío
La mañana llegó con una luz demasiado brillante para una casa que aún sostenía los restos de la noche anterior. James despertó primero, captando el suave tintinear desde la cocina—Emma ya estaba allí. El aroma del pan tostado se deslizaba por el aire, mezclándose con un silencio que aún no se había disipado del todo.Ethan bajó las escaleras con pasos rápidos, sujetando una hoja de dibujo. Su cabello seguía desordenado, sus ojos brillaban con un único propósito.—Papá —dijo alegremente—, el tío Harry viene hoy, ¿verdad?James se detuvo una fracción de segundo.—¿Por qué lo preguntas, campeón?—Quiero darle mi dibujo —respondió Ethan, abriendo su carpeta. El papel mostraba un columpio, un gran sol y una figura extra a un lado—más pequeña, pero sonriendo—. Este es el tío Harry. Es un buen hombre.Emma, que estaba sirviendo té, se quedó inmóvil. La taza chocó con el platillo con un pequeño sonido que pareció demasiado fuerte.—Ethan —dijo, intentando mantener la voz firme—, come primero.
Leer más