Tres meses pasaron entre que comencé a hacer mi papeleo y obtuve las pruebas médicas, antes de que emprendiera mi viaje, suspire cuando me vi en la entrada del aeropuerto, seguido por otros cuatro muchachos, abrace a mis hermanos, Simona estaba con los ojos llenos de lágrimas intentando no llorar, se parecía tanto a mamá, mientras que Samuel permanecía duro, ellos se esforzaron, pero después de un abrazo las lágrimas fueron inevitables.– Volveré – dije – volveré, no importa cómo, pero volveré, no se acostumbren a ser dos.– Siempre seremos tres – dijo mi hermana.– Los tres – repuso Samuel.Y sin más que decir me marché, me marché dejando la mitad de mi corazón en el país y la otra llevándome a Roma.10 años después…Solo un par de meses más me repetía.Estaba en la parroquia en la que me tocaba, observaba como todos se acercaban a mi colega, quien era el cura fijo aquí, nosotros solo estábamos de paso, de hecho, hace poco había salido de mi parroquia, ya que había tomado un seminari
Leer más