De pronto, Silvia entró corriendo a la terraza, su respiración agitada nos asustó y apenas pudo articular palabra nos dijo que nuestra madre no respiraba, la escalera no hacía nada, cuando entre en la habitación ella estaba tendida en la cama y se podía ver un semblante feliz. Tome su mano y no había un ápice de calor allí, Simona se echó a llorar mientras mi hermano se contactaba con emergencias. Ella se había ido, nuestra querida madre se había ido, feliz, pero al fin y al cabo se había march