Marvin no pudo responder de inmediato.Las palabras parecían haberse quedado atrapadas en su garganta, pero su cuerpo hablaba por él. Sus puños estaban tan apretados que los nudillos se le blanquearon, y la tensión en sus hombros era evidente. La rabia lo consumía desde dentro, como un incendio imposible de apagar.Sus ojos, oscuros y cargados de resentimiento, seguían a Zaric y a Ainoha, como si quisiera desgarrarlos con la mirada.—¡Esto es una trampa! —escupió finalmente, con la voz cargada de furia—. ¡Quieren arruinarme!El murmullo de la manada se alzó en respuesta. Algunos intercambiaron miradas, otros simplemente observaban en silencio, conscientes de que lo que estaba ocurriendo no era un simple desacuerdo… era una fractura dentro del linaje.Entonces, la Reina Luna, Meissa, dio un paso al frente.Su presencia bastó para acallar cualquier ruido.Sus ojos se clavaron en Marvin, fríos, analíticos… y ligeramente decepcionados.—¿Una trampa? —repitió con calma, pero su tono tenía f
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