El almuerzo terminó siendo más largo de lo que Alejandra habría querido.Las vecinas se quedaron más tiempo del esperado, las conversaciones se extendieron, las risas llenaron la casa… pero debajo de todo eso, había una tensión que no desaparecía.No para ella.Cada mirada, cada comentario con doble intención, cada insinuación suave… le recordaban lo evidente:Lo que fuera que existía entre ella y Sebastián ya no pasaba desapercibido.Y eso la inquietaba.Sebastián, en cambio, parecía moverse con una naturalidad que a ratos la desesperaba.Respondía con calma. Sonreía cuando era necesario. Evadía sin mentir.Pero no marcaba distancia.Y eso…Eso lo cambiaba todo.Cuando finalmente la casa volvió a quedarse en silencio, el contraste fue inmediato.Demasiado inmediato.—Bueno… —dijo su mamá, recogiendo algunas tazas—. Creo que eso fue suficiente por hoy.Alejandra soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.—Sí.Sebastián se levantó para ayudar sin que nadie se lo pidiera.Otra v
Leer más